El problema: el aluminio conduce el calor
El aluminio es un material ideal para las ventanas: ligero, resistente, duradero y fácil de mantener, y permite perfiles finos que dejan pasar mucha luz. Pero tiene un inconveniente: conduce muy bien el calor. En una ventana de aluminio tradicional, el marco es una pieza continua de metal que comunica el exterior con el interior.
El resultado se nota en invierno: el marco está frío al tacto, la vivienda pierde calor por él y, cuando el aire interior húmedo toca ese metal frío, aparecen condensaciones —gotas de agua en el marco que con el tiempo pueden provocar manchas y moho—. A ese camino por el que se escapa el calor se le llama puente térmico.
La solución: romper el puente térmico
La rotura de puente térmico (RPT) consiste en dividir el perfil de aluminio en dos partes, una interior y otra exterior, unidas por un material aislante, normalmente varillas de poliamida. Así el aluminio de fuera y el de dentro no se tocan, y el frío o el calor del exterior ya no pasan al interior a través del marco.
Ventajas de una ventana con rotura de puente térmico
- Más aislamiento térmico: la vivienda pierde menos calor en invierno y gana menos en verano.
- Menos condensaciones en el marco, porque su cara interior se mantiene más templada.
- Más confort cerca de las ventanas, sin la sensación de frío del marco.
- Menos ruido exterior, sobre todo combinada con un buen acristalamiento.
- Menor consumo de climatización, al reducirse las pérdidas por la ventana.
Qué más influye en el aislamiento
La rotura de puente térmico es necesaria, pero no suficiente. El comportamiento de una ventana depende de todo el conjunto:
- El vidrio, que ocupa la mayor parte de la superficie. Un doble acristalamiento con cámara aísla mucho más que un vidrio simple, y un vidrio laminado mejora el aislamiento acústico y la seguridad.
- El sistema de apertura y las juntas: cuanto mejor cierra la hoja contra el marco, menos aire y ruido se cuelan.
- La colocación: una ventana excelente mal sellada a la obra pierde buena parte de sus prestaciones.
- Las persianas y su cajón, que también pueden ser un punto de pérdidas.
El aislamiento térmico de una ventana se expresa con su transmitancia (Uw), en W/m²K: cuanto más bajo es el valor, mejor aísla. El Código Técnico de la Edificación fija valores máximos según la zona climática en la que está el edificio.
¿Merece la pena cambiar las ventanas?
Si sus ventanas son de aluminio sin rotura de puente térmico, con vidrio simple, notará el cambio: más confort, menos condensaciones y menos ruido. El ahorro concreto depende de cada vivienda, de su orientación y de cómo se climatiza.
En Temper fabricamos ventanas y puertas de aluminio con rotura de puente térmico a medida y en el color elegido, en nuestro propio taller de Leganés. Le asesoramos y le preparamos un presupuesto detallado y sin compromiso.